Cuida tu piel del estrés

Cuida tu piel del estrés

Estamos atravesando por tiempos de profundo estrés y nuestra piel lo evidencia... y es que, la ansiedad, los problemas, la falta de sueño , toda  en nuestra vida, sumada la situación de  Pandemia que vivimos afectan nuestra piel, que es el primer órgano en demostrar la conmoción física y emocional que atravesamos.

Cuando alguien te dice que tienes “mala cara”, sabes que el cansancio y el estrés te están ganando y  que esa arruga prematura  se  profundiza por causa de una expresión preocupada, que nos falta hidratación porque el estrés consume la humedad del cutis, que nuestro organismo consume más minerales y vitaminas que lo habitual y nuestras defensas (también las de la piel) están más bajas. Porque si el estrés nos daña en todos los aspectos y ámbitos de nuestra vida, no iba a quedarse atrás en el mundo de las emociones.

IRRITACIÓN, ACNÉ Y ENFERMEDADES DE LA PIEL

Cuando padecemos ansiedad y estrés de forma continuada nuestro cuerpo libera histamina, que está relacionada con la respuesta alérgica. Junto a ella, también se genera una mayor producción de adrenalina y cortisol, que producen desajustes hormonales y debilitan nuestro sistema inmunológico. Estos desequilibrios acaban provocando la aparición de picazón y enrojecimiento, urticarias, que más bien parecen una alergia por contacto y que provocan la necesidad de continuo rascado, llegando a formarse heridas o rosáceas. A esto hay que sumar que, al verse afectado nuestro sistema inmunológico, aparecen herpes y calenturas, dermatitis y psoriasis o el empeoramiento de esta enfermedad. Por su parte, estas alteraciones hormonales descontrolan también la producción de grasa en la piel, haciendo que aparezcan pequeños granitos, que además se agravan por la producción de cortisol, más particularmente.

Es fundamental conservar la piel limpia para que estas inflamaciones no empeoren y sobre todo para mantener a raya la grasa y, en consecuencia, el acné. Por ello, limpiaremos a fondo la cara cada mañana, para eliminar las toxinas liberadas durante la noche. También al acostarnos, para desmaquillarnos, y librar a nuestra piel de la contaminación. Además, es bueno exfoliar la piel una vez por semana para deshacernos de las células muertas, cuya acumulación impide la renovación de la piel.

 

ENVEJECIMIENTO PREMATURO

La producción  de cortisol, a causa del estres, provoca que se descomponga el colágeno y la elastina a un ritmo mucho mayor del correspondiente de forma natural, lo que da como resultado arrugas y líneas de expresión antes de tiempo. Además, la ansiedad también hace que se destruya el ácido hialurónico y daña el ADN celular, afectando, de forma concreta, a la parte encargada de controlar el envejecimiento de las células, dañándolas más rápidamente o  peor aún, que sus procesos de renovación celular se vean ralentizados y la piel tenga aspecto apagado y mucho más envejecido.

Afecta directamente a nuestro sueño, haciéndonos dormir poco y sin dejarnos descansar, lo que produce la aparición de bolsas y ojeras que sólo contribuyen a envejecer aún más nuestro aspecto,  interviniendo la adecuada regeneración celular, lo que TAMBIÉN colabora en la aparición de arrugas y en la pérdida de luminosidad.

Por eso, aunque suene típico, procura dormir siempre un mínimo de 8 horas. Para conseguirlo, ya que la angustia nos desvela, procura no cenar más tarde de las nueve y media y dedica después una hora para ti y para relajarte.

 

DESHIDRATACIÓN Y SEQUEDAD

Sin duda, esta es la consecuencia más grave de la ansiedad para nuestra piel, sobre todo porque en torno a ella se construye una especie de círculo vicioso. Y es que, la deshidratación no sólo empeora esas inflamaciones de la piel, sino que también es uno de los desencadenantes directos del envejecimiento, pues un rostro seco pierde su luz, volviéndose flácido y tirante en algunas zonas, haciendo que las líneas de expresión se marquen de forma inevitable. Esto se debe a que cuando sufrimos estrés de forma continuada, este ralentiza la circulación sanguínea, lo que provoca que no llegue a la dermis la cantidad de nutrientes que necesita para mantenerse sana y joven. A su vez, el agua en la piel se evapora con mayor facilidad y termina destruyéndose esa barrera hidralipídica que evita que la piel se deshidrate y la protege contra los agentes externos.

 

IMPORTANTE PARA NO OLVIDAR

Mantén la piel hidratada, aplicando a diario, por la noche y por la mañana, una hidratante formulada con ácido hialurónico, ya que es el activo que mejor capta y mantiene el agua. Además, intenta beber unos dos litros de agua al día. Vigila y mantén este hábito en invierno, época en la que lo descuidamos porque sentimos menos necesidad de beber.


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