La alquimia de un gran amor

La alquimia de un gran amor

Como siempre cuando comienzo a escribir uno de estos artículos, se produce un movimiento increíble de las energías que me habitan y rodean…eso permite que brote en mi, la chispa creadora que da paso a la escritura.

Han sido meses de crisis en mi país, Chile. Crisis que nos ponen desafíos y nos obligan a buscar alternativas para continuar, crisis que nos hacen volcarnos sobre lo importante, replantearnos las bases de nuestra sociedad, evaluar en qué hemos fallado e indiscutiblemente nos 

invitan a tomar acciones para realizar cambios profundos en una sociedad adormecida y llena de miedos, para sacar la voz de muchos años de silencio, porque las crisis son crecer… siempre!, en un país, en una familia, en un negocio, en el interior y en cada uno.

Y es así …como en medio de este profundo movimiento, mi hermana querida, Gloria, decide viajar desde México a Italia, con su amor y compañero de vida, para construir juntos su hogar, allá en el hermoso Fasano.

Todo esto que les comparto tiene un sentido, porque todos los grandes cambios comienzan en hechos triviales...

Somos células que unidas creamos órganos tal como nuestra piel y solo el amor nos hace vibrar en armonia.

En contraposición, basta que una célula comience a vibrar en disonancia para generar enfermedad y cáncer, donde nuevamente el amor y una apropiada prevención, que necesariamente implica extirpar, cortar, aislar y soltar eso que enferma, nos puede salvar.

El paralelismo que existe en las mega transformaciones así como en las más internas es avasallador, porque siempre es difícil soltar, pero desde mi visión, todo esto que implica cambio se reduce en dejar ir, justo “eso” a lo que nos aferramos, para abrazar luego, todo lo nuevo y hermoso que la vida nos tiene preparado y asi continuar este tránsito maravilloso …

En Égidas bautizamos este mes de Marzo como el mes de nuestro cambio de piel, conmemorando la valiente labor diaria de mujeres hermosas que generan cambio… y es ahí donde los quiero invitar a conocer lo que siento que es la máxima transformación desde el amor… “la alquimia del amor”, el paso desde el dolor más profundo a un abrazo continuo a la vida, para honrar la vida…

La historia de mi bella hermana Gloria, health coach, una gran mujer y alquimista del amor, que hoy ayuda a miles de mujeres a cambiar sus vidas desde el amor propio, tal como lo intentamos hacer en Égidas a diario, desde su personal historia que hoy los invito a conocer por medio de la carta que escribiera a su hijo y mi sobrino, Sebastián.

A mi hijo Sebastián, 23 de febrero de 2020

Hoy se cumplen ya 9 años desde tu partida... parece que fue otra vida, pero no, fue esta vida. Recuerdo solo imágenes de ese preciso momento de ese miércoles 23 de febrero de 2011, cuando me enteré que ya no estabas conmigo.

No podía creer lo que estaba pasando. Literalmente sentí que mi corazón se rompió como un espejo en mil pedazos. No, lo que estaba pasando era imposible. No recuerdo tanto las imágenes en secuencia lógica, pero recuerdo perfecto esa sensación de nada. Estaba paralizada. Mi vida se paralizó completamente.

Fue un período de casi 2 años de tanta ira, culpa, impotencia, dolor, desilusión, desesperación... todo se convirtió en una especie de vacío eterno y sin nombre. Todas las creencias que hasta ese minuto para mí eran certezas se vinieron abajo, incluso lo que hasta ese entonces yo entendía como Dios. Estaba furiosa. Nada tenía sentido, no sabía de tiempo ni espacio, solo llanto. No estoy muy segura cuanto tiempo estuve en ese limbo, esperando nada. Solo te quería a ti de regreso.

Mi familia y mis amigas siempre estuvieron cerca a pesar de mi falta de todo para ellos. No quería ver ni escuchar a nadie. Estaba harta de escuchar que era la voluntad de Dios, que tenía que estar tranquila, que Dios sabe por qué hace las cosas, que podía tener más hijos, etc, etc. (fue cuando aprendí que en ciertas situaciones no hay que decir nada).

Así pasaron dos años. Me refugié en libros, talleres espirituales, meditaciones, cursos, pero sobre todo muchísimo llanto. No estoy segura en qué momento o por qué las cosas cambiaron. No estaba haciendo terapia, no estaba meditando, no estaba en un momento solemne, es más, creo que estaba en la calle cuando de pronto pensé que así no. Lo único que puedo decir es que por alguna razón, pensé que no podía seguir así.

Pensé que si yo seguía viva tenía el deber de vivir y que la mejor manera de honrarte sería transcendiendo todo ese dolor y a esa persona en la que me había convertido. Pensé en convertirme en mi mejor versión, celebrar la vida que aún tenía y por supuesto vivir por los dos.

Desde ese momento esa visión se convirtió en mi misión de vida y tomé la firme decisión de cambiar a partir de esta situación tan desgarradora que fue perderte. Han pasado 9 años y puedo decir que me siento orgullosa de la mujer en la que me estoy convirtiendo. Orgullosa de todo el trabajo que he hecho conmigo, orgullosa de haber elegido salir de esa profunda depresión, orgullosa de todas las experiencias. Hoy vivo la vida que quiero. Soy una mujer feliz que literalmente vive por los dos. Muchas veces he sentido miedo, pero miro mi cicatriz y recuerdo que ya estuve en el infierno y pienso que estoy aquí para vivir y ser feliz aunque me equivoque. No importa.

No voy a decir la típica frase: esta experiencia fue lo mejor que me pudo pasar, porque no lo pienso ni lo siento. Preferiría tenerte aquí en este plano, verte crecer, abrazarte, pelear contigo, etc. Sin embargo, fuiste y eres mi motor de vida. Hay algo, muy sutil que me hace sentir una conexión que no puedo explicar.

Jamás te escribí como lo estoy haciendo ahora, desde mi corazón y tal cual lo estoy sintiendo. Recién ahora siento que es el momento, nuestro momento y necesitaba hacerlo.

Hijo, espero que estés donde estés, te sientas orgulloso de mí y me ames. Y espero también encontrarnos en algún punto de esta eternidad de tiempo y espacio. Estaré muy atenta... Recuerdo y atesoro para siempre esos pocos minutos que tuvimos para conocernos. Te amo infinito. Tu mamá.”

Desde aquí, desde Chile, desde la comunidad que me acoge y me bendice, Meliwuitran Mapu, les regalo un testimonio que espero les de la fuerza necesaria para hacer el necesario Cambio de Piel!.... la transformación… el nuevo comienzo. Esto es Más Vida… esto es Vida.

Gracias Hermana por tu generosidad, gracias Sebita…. Gracias Mati. Gracias a ti, que estás leyendo este artículo, por quererte…

Ange Lobos Romano


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