Disfruta del cambio

Disfruta del cambio

Uno de los comentarios habituales que me ha tocado escuchar en este año como Coach en Cambio de Hábitos es la creencia que tener una vida saludable es sinónimo de una vida aburrida, de dietas restrictivas, de pasar hambre, dejar de disfrutar, de gastar mucho dinero y tiempo en preparaciones, etc.

Gran error.

Hacer cambios en nuestra vida cotidiana, en nuestros hábitos no tiene por qué limitarnos. Vivimos con la creencia popular que optar por una vida saludable significa convertirse vegetariano o vegano (me encantan ambas alternativas, y las incluyo en mi plan de alimentación constantemente, pero no soy ni vegetariana ni vegana). Otra creencia muy común es que para bajar de peso hay que sufrir, hay que pasar hambre, porque vivimos con la creencia que sin sufrimiento no logras nada en la vida.

Yo no estoy de acuerdo con esto. Muy por el contrario, el día que dejé de sufrir, que agradecí a mi cuerpo por todo lo que hace por mí, desde el día que hablo con él y tomé la decisión de nutrirlo, fue entonces que todo cambio y hasta logré bajar casi 30 kilos y mantenerme así. Fue primero un cambio interno que poco a poco  se extendió hasta mi piel..

No cambié porque tenía que hacerlo, sino porque realmente quería hacerlo.

Estoy convencida que tener una vida saludable implica muchísimo más que la comida. Implica cómo piensas, cómo te tomas cada circunstancia de tu vida (ya sea que tú las percibas buenas o no tan buenas), significa qué tanto disfrutas de tu trabajo, si tienes tiempo para tus amigos, para tu pareja, para ti, etc. y créeme, cuando vives en estado de constante gratitud por tu vida, tomar una copa de vino de vez en cuando, por ejemplo, no te hará mal en absoluto. (a excepción que tu medico te haya indicado no hacerlo)

Otro ejemplo: Amo viajar a mi país, y cuando visito a mi familia como de todo. Cuando la comida se hace con amor, tiene toda una serie de propiedades nutritivas y curativas que no podrás encontrar ni en los brotes germinados orgánicos más perfectos de toda la tierra.

Mi alimentación diaria se basa en un 80% de verduras frescas porque me encantan y sé que mi cuerpo las necesita. Me encanta comenzar mi día con un delicioso jugo de verduras, pero también como otras cosas: pescado, huevo, carne (muy de vez en cuando porque no me encanta). Lo que si cuido son las porciones y la frecuencia de consumo.

No tomo refrescos (bebidas), enlatados, embutidos, puerco, frituras ni comida chatarra porque sé que eso es justamente chatarra (no comida) y mi cuerpo no me lo agradecerá, pero es una convicción y no un castigo.

Creo en el equilibrio, en el balance y ese es el pilar de mi programa de cambio de hábitos y también sé que cada ser humano es único, por lo cual debe ser un programa de trabajo individual y único para cada uno.

Lo que siempre recomiendo a las personas es:

  1. Hacer cambios paulatinos, pero consistentes en el tiempo. Es muy poco probable que veas cambios si sólo haces ejercicio una vez por semana y si son muy drásticos, es probable que te desmotives y abandones.
  2. Los cambios deben ser fáciles de implementar y adaptarse a tú estilo de vida o muy probablemente lo abandonarás al poco tiempo.
  3. No se trata de restringir sino crear nuevos hábitos, hasta que el viejo hábito sea reemplazado naturalmente. Luchar contra un hábito negativo sólo lo fortalecerá.
  4. El cambio debe ser realista. No pretendas ser como otra persona.
  5. Ser flexible significa que el cambio no sea un castigo. No hay nada más acidificante para tu cuerpo que la culpa. Si un día te equivocas, aprendes y continúas hasta que tu cambio sea definitivo. (un día, no es todos los días)
  6. El cambio se debe hacer por convicción y se debe disfrutar. Busca alternativas que te gusten. Nuevamente, el cambio no es un castigo. Estas en el proceso porque amas tu cuerpo, no porque lo odias.
  7. Practicar la TRANQUILIDAD.

Como dice una de mis mentoras, cuando practicas vivir la tranquilidad, se activa la reacción de relajación en tu cuerpo y se crea un espacio en la conexión cuerpo-mente que le permite hacer grandes cosas por ti. Cuando logres incorporar el hábito de la tranquilidad en tu vida, tu mente intentará mantener esa tranquilidad. Mientras más la practiques, más fácil será y notarás que naturalmente quieres realmente comer alimentos que te hagan sentir bien, comienzas a necesitar más frutas y verduras y comienzas a querer dedicar más tiempo para cuidar de ti.

Entonces, vivir de forma sana deja de ser una obligación o algo que piensas que deberías hacer y se convierte en algo que quieres hacer. Algo que te parece natural y en lo que basas tu estilo de vida. Es así.

Vale la pena intentarlo... créeme. Una vez que cambias tus hábitos de vida, toda tu vida cambia. Toda... y será evidente porque se verá reflejado hasta en tu piel.

Recuerda:  disfrutar también es parte del proceso de cambio.

 Disfrútalo y vívelo  con pasión!

Gloria Lobos

Health Coach en Cambio de Hábitos

 

 

 

 


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